lunes, 20 de octubre de 2014

32.


"La luna
 siempre espiando
 tus ojos enfermos

 y la una
 que sigue andando
 ¿llegará más lejos?"

     Escrito en tiza, en su frente, estaba. Pregunta, pregunta. Pujante, en su semblante, todo. Era como una calima. Cálida. Harina negra y fría. Verde lima, superficial y lisa, lista para atrapar mi mentirosa voz. Un rostro roto, lo compongo yo. No conozco colmo ni razón.

"Y, aún así, si más
 lejos llegase
 ¿qué harías?"

-Continué el puzzle-

"Y, sin saber nadar,
 al ir, si cabe,
 ¿qué harías?"